A tu clínica de Palma llega quien reside en la isla sin ser de aquí, quien pasa aquí parte del año y quien anda de vacaciones, y no siempre lee en castellano.
Si tu web habla un solo idioma —o para pedir cita hay que telefonear— esa persona termina en otra puerta.


En Palma, una parte grande de tu demanda ni vive todo el año en la isla ni consulta en castellano: mira el móvil, entiende lo que entiende y elige deprisa. Cuando tu web no le responde en su lengua, le complica la reserva o exagera lo que ofrece, esa cita se la lleva la clínica de al lado que sí funciona en varios idiomas.
Quien reside en Mallorca sin manejar el castellano, o quien llega de fuera unos días, no te escribe para preguntar: abre otra clínica cuya web sí le contesta en su lengua. Y traducir sin más no llega; hay que conectar cada versión para que el buscador sirva a cada persona la que le corresponde.
Alguien que solo está unas semanas en la isla resuelve sobre la marcha y agradece cerrar una primera consulta sin marcar un número dentro del horario del centro ni negociar la hora en una lengua ajena. Si el trámite se atasca, lo aparca; y para cuando lo retoma, ya ha cogido el vuelo de vuelta.
Un «lo dejamos como nuevo», una galería de fotos comparativas o los comentarios de pacientes colocados como cebo saltan la norma de publicidad sanitaria, y pasarlos al inglés o al alemán no los salva. Rinde más contar el procedimiento tal cual es: quien se ha informado distingue enseguida el rigor del humo, y ahí decide.

Sin intermediarios ni jerga. Hablamos, entendemos a quién quieres llegar y montamos una web que te presenta como eres: cercana, clara y fácil de reservar.
Tu forma de trabajar marca la web, no una plantilla.
Con nombre, cara y datos, para que te escriban sin miedo.
Cita desde el móvil, directa a la agenda de cada profesional.
Cada uno aparece aquí con su permiso, y cada dato está medido con Lighthouse, no estimado.













Anna es psicóloga y atiende a pacientes de varios países: una consulta de salud real. Su web tenía que abrir al instante en el móvil de alguien que la necesita y dejar reservar sin llamar. Lo mismo que necesita la tuya.
Medido con Lighthouse el 22 de agosto de 2026. Publicado con la autorización expresa de Anna.
Miramos tu web como la ve un paciente de Palma de Mallorca desde el móvil y te decimos, sin rodeos, qué la frena hoy. Sin coste.
Los tratamientos estéticos con finalidad sanitaria generan datos de salud, categoría especial. Una web genérica montada sobre servicios que exportan datos fuera de la UE no es solo un riesgo técnico — es un riesgo tuyo, con tu clínica detrás.
★★★★★ Reseñas reales de clientes, sin retocar. Personas de verdad contando cómo fue trabajar con nosotros.
«Mi experiencia ha sido increíble. Desde el principio mostraron gran interés por mi perfil y comprendieron mis necesidades como profesional. Estoy sumamente satisfecha con el resultado.»

Reseña en Google · sin retocar
«Antes teníamos una web confusa donde no se entendía lo que vendíamos; ahora todo el mundo nos escribe para decirnos lo increíble, bonita, sencilla y práctica que es.»

Reseña en Google · sin retocar
«Superaron mis expectativas: una web moderna, rápida y adaptable a cualquier dispositivo. El trato muy cercano y el precio muy razonable. Los recomiendo al 100%.»

Reseña en Google · sin retocar
«Nos diseñaron la web, el backoffice y la app integrada a la medida de nuestro ritmo de trabajo. No un software genérico de internet. Cinco estrellas más que merecidas.»

Reseña en Google · sin retocar
En Palma de Mallorca, la estética y la medicina estética conviven con un mapa de clientela poco frecuente en la península. Una parte reside en la isla desde hace años sin haber cambiado de idioma; otra reparte el año entre Mallorca y su país de origen; y a esas se suma quien pasa unas semanas y decide tratarse aquí mismo. Para casi todas, la lengua es el primer filtro: si la web solo está en castellano, ni la leen ni te escriben. Y conviene recordar que en Illes Balears el catalán es lengua oficial, de modo que el paciente de siempre también agradece encontrarte en la suya.
Sobre todo eso pesa una regla que no cambia según el idioma: la publicidad de un servicio sanitario no puede garantizar resultados ni apoyarse en fotos comparativas o en comentarios de pacientes a modo de anzuelo. Lo que de verdad convence —y de paso cumple— es enseñar quién trata, con qué titulación y en qué consiste cada procedimiento, sin adornos.
Binoma trabaja desde Getafe para clínicas de cualquier punto de España, y Mallorca no es distinta: un primer encuentro en tu propio centro o en videollamada y, a partir de ahí, correo, mensajería y llamadas con la misma persona que levanta la web. Dejamos montadas las versiones de idioma bien enlazadas, la reserva de la valoración a mano y la normativa por delante. Nada pasa a la fase siguiente sin que tú lo hayas dado por bueno.
En medicina estética, quien aplica el tratamiento actúa como médico: necesita el título de Medicina y estar dado de alta en su colegio profesional. En Illes Balears, el Colegio Oficial de Médicos que corresponde ofrece un buscador público donde cualquiera comprueba una colegiación, y tu web tendría que dejar ver —en el idioma en que se presente a cada visitante— qué facultativo firma cada acto médico. Con público de fuera esto pesa aún más: quien llega sin referencias del sitio se fía de lo que puede verificar por su cuenta.
A efectos legales, tu clínica es un establecimiento sanitario: figura en el registro de centros sanitarios de Illes Balears, y ese número identificador acompaña a cualquier anuncio, la propia web incluida. Por encima está la norma estatal de publicidad sanitaria, que manda igual en castellano que traducida: ni se prometen resultados, ni se apoya la venta en el testimonio de un paciente, ni valen las fotos de comparación como gancho; se anuncia solo aquello que el centro tiene autorizado.
Quien te busca en Palma muchas veces lo hace desde otra lengua y con la presión del calendario. La web que gana esa consulta le habla en su idioma —con las versiones enlazadas para que el buscador entregue la correcta y no una mezcla—, describe sin florituras qué cubre cada procedimiento y permite apalabrar la valoración sin depender del teléfono. Para el residente de siempre, lo esencial de toda la vida: que cargue rápido en el móvil y que reservar cueste poco. Y si atiendes en catalán, en inglés o en alemán, que se note desde la primera pantalla.
Referencia sanitaria de la ciudad: Hospital Universitari Son Espases.
La primera reunión, en tu negocio o por videollamada; el resto del proyecto lo llevamos por videollamada, correo y WhatsApp, con trato directo con quien hace tu web.
Te mostramos qué falla y qué ganarías, con ejemplos de tu propia web y de Palma de Mallorca. Sin coste, en 48 horas.
Tu web es publicidad sanitaria y recoge datos de salud. Esto es lo que debe llevar si tu clínica de estética está en Palma de Mallorca, con la fuente de cada punto.
No es asesoramiento jurídico: es nuestra lista de comprobación, con enlace a cada norma para que la contrastes con tu asesoría o tu colegio.
Los que de verdad atiendes, ni uno de adorno. En Palma lo normal es castellano y, según tu clientela, inglés y alemán; el catalán entra bien para el paciente de la isla. No añadimos idiomas por rellenar: cada uno lo redacta una persona, porque un traductor automático se nota y le resta seriedad a una clínica. Cuáles te compensan lo miramos con tus propias cifras en la Radiografía.
Enlazando entre sí las distintas versiones, lo que en el oficio se llama hreflang. Es la señal que avisa al buscador de que existe una página en español, otra en inglés y otra en alemán, y a quién servir cada una según su idioma. Bien montado, quien te busca desde fuera cae directo en la suya; mal montado, aterriza en un texto que no entiende y cierra la pestaña.
Con pies de plomo. La normativa de publicidad sanitaria no deja emplear el antes-y-después ni los comentarios de pacientes de cebo para animar a contratar un tratamiento médico, y estar en inglés o en alemán no cambia nada. Lo que sí suma —y encaja en la ley— es detallar el procedimiento, la persona que lo realiza y su alcance, y respaldarlo con credenciales y transparencia. Si un caso concreto te genera dudas, lo revisamos con tu colegio antes de subirlo.
Sí. Dejamos lista la reserva de esa primera consulta desde el móvil, en el idioma de cada visitante, con las horas libres de verdad y un aviso de confirmación en marcha. Se sincroniza con la agenda que ya manejes o corre por su cuenta. Es justo el trámite que más se cae con quien anda de temporada o de paso y no piensa llamar a un fijo dentro del horario del centro.
Un tratamiento estético con fin sanitario deja datos de salud, de los que la ley considera especialmente protegidos. Todo se aloja en Europa: los servidores, en Alemania; los formularios, cifrados; y la base de datos, dentro de la Unión Europea, con la política de privacidad accesible en cada idioma de la web. Nada cruza fuera del continente, y queda por escrito el registro de actividades y la base que legitima el tratamiento. La responsabilidad es tuya, con tu clínica al frente, y así lo abordamos.
Estamos en Getafe y llevamos clínicas por toda España. La primera toma de contacto la hacemos en tu clínica o por videollamada, como prefieras; lo demás, con videollamada, correo y WhatsApp, y siempre hablando con quien construye la web. Cada fase la validas tú antes de que sigamos adelante.
La medimos, te decimos exactamente qué encontramos y te la mandamos por correo. Gratis, en 48 horas. No hay letra pequeña y no te vamos a perseguir.
Te la preparo y te la mando por correo en menos de 48 horas. Si algo no cuadra, te escribo antes.