A tu clínica llega gente de Málaga y de fuera, muchas veces antes de pisar la ciudad y casi siempre desde el móvil: miran quién firma el tratamiento, qué incluye y por qué fiarse.
Si la web no lo demuestra —con credenciales, no con eslóganes— escriben a la de al lado.


Nadie se opera ni se pincha con el primer sitio que ve. Comparan varios centros, leen, preguntan y vuelven a la web hasta que una les da seguridad. Y esa seguridad no la regala el diseño más vistoso, la da ver con claridad quién está al frente, qué titulación tiene y qué te va a hacer exactamente. Si tu web no lo enseña, la cita se la lleva la de al lado.
En medicina estética la primera pregunta silenciosa es sencilla: ¿quién me lo va a hacer y con qué titulación? Un escaparate de aparatos y tratamientos, sin rostros ni número de colegiado a la vista, deja esa pregunta en el aire, y con ella se marcha la persona que estaba a punto de escribirte.
«Resultados asegurados», ofertas gancho y los antes-y-después usados de cebo no solo hacen dudar a quien entiende del tema: chocan de frente con las reglas de la publicidad sanitaria. Mostrar el procedimiento sin exagerar y contar lo que sí y lo que no cabe esperar transmite más que cualquier titular grandilocuente.
Cuando por fin decide dar el paso, esa persona quiere apalabrar la valoración desde el móvil, a la hora que sea, sin marcar un número ni contarle su caso a quien coja el teléfono. Si la única vía es telefonear dentro del horario de apertura, lo aparca para luego, y para cuando se acuerda ya ha reservado en otro sitio.

Sin intermediarios ni jerga. Hablamos, entendemos a quién quieres llegar y montamos una web que te presenta como eres: cercana, clara y fácil de reservar.
Tu forma de trabajar marca la web, no una plantilla.
Con nombre, cara y datos, para que te escriban sin miedo.
Cita desde el móvil, directa a la agenda de cada profesional.
Cada uno aparece aquí con su permiso, y cada dato está medido con Lighthouse, no estimado.













Anna es psicóloga y atiende a pacientes de varios países: una consulta de salud real. Su web tenía que abrir al instante en el móvil de alguien que la necesita y dejar reservar sin llamar. Lo mismo que necesita la tuya.
Medido con Lighthouse el 22 de agosto de 2026. Publicado con la autorización expresa de Anna.
Analizamos tu clínica de estética: velocidad, textos y lo que ve quien te busca en Málaga. Te devolvemos una lista concreta, y es gratis.
Los tratamientos estéticos con finalidad sanitaria generan datos de salud, categoría especial. Una web genérica montada sobre servicios que exportan datos fuera de la UE no es solo un riesgo técnico — es un riesgo tuyo, con tu clínica detrás.
★★★★★ Reseñas reales de clientes, sin retocar. Personas de verdad contando cómo fue trabajar con nosotros.
«Mi experiencia ha sido increíble. Desde el principio mostraron gran interés por mi perfil y comprendieron mis necesidades como profesional. Estoy sumamente satisfecha con el resultado.»

Reseña en Google · sin retocar
«Antes teníamos una web confusa donde no se entendía lo que vendíamos; ahora todo el mundo nos escribe para decirnos lo increíble, bonita, sencilla y práctica que es.»

Reseña en Google · sin retocar
«Superaron mis expectativas: una web moderna, rápida y adaptable a cualquier dispositivo. El trato muy cercano y el precio muy razonable. Los recomiendo al 100%.»

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«Nos diseñaron la web, el backoffice y la app integrada a la medida de nuestro ritmo de trabajo. No un software genérico de internet. Cinco estrellas más que merecidas.»

Reseña en Google · sin retocar
En Málaga y en toda la Costa del Sol la estética y la medicina estética viven un momento de mucha oferta: abren centros sin parar y la publicidad compite a golpe de promesa. Con ese ruido de fondo, la clínica que gana no es la que más grita, sino la que en el móvil transmite seriedad en los primeros segundos: qué ofrecéis, quién está detrás y cómo empezar.
Aquí conviven dos públicos con la misma cautela. El de casa —Málaga capital, el Guadalhorce, la Axarquía, la costa occidental— que puede acercarse cuando le venga bien; y el de fuera, personas de otras provincias y de otros países que pasan temporadas en la costa o que deciden antes de llegar, mirando la web desde lejos. Unos y otros, cuando se trata de algo que toca la salud y la cara, primero quieren saber a quién le están confiando eso. Y la demanda se mueve con la temporada: hay meses de mucho trasiego en la costa y otros más calmados, así que la web hace de escaparate que no cierra en todo el año, también cuando la clínica está a tope y nadie puede coger el teléfono.
Binoma trabaja desde Getafe para clínicas de todo el país, y en Málaga funcionamos igual: nos ves en tu propia clínica o en una videollamada, según te encaje, y de ahí en adelante lo llevamos por correo, WhatsApp y videollamada, siempre con la misma persona que diseña tu web. Sin cadenas de intermediarios, y validando tú cada paso antes de que sigamos adelante.
Conviene separar dos cosas que el público a veces mezcla. Todo lo que es medicina estética —infiltraciones, láser médico, hilos tensores, aparatología que actúa sobre el organismo— es ejercicio de la medicina: solo puede realizarlo alguien con el título de Médico y la colegiación en vigor. En Málaga ese registro lo lleva el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Málaga, cuyo listado de colegiados es público y cualquiera puede consultar. Por eso la web debería dejar verificar, sin rodeos, la titulación de cada profesional que aplica un tratamiento médico. No basta con que aparezca la palabra «doctor»: lo que se puede contrastar es el nombre completo, el número de colegiado y, cuando el tratamiento lo pide, la especialidad; con eso cualquiera cruza el dato en el buscador del colegio en un minuto.
Un centro donde se practica medicina estética no es un local comercial cualquiera: es un centro sanitario y, como tal, tiene que estar autorizado e inscrito en el Registro Andaluz de Centros, Servicios y Establecimientos Sanitarios. De esa inscripción sale el código NICA, que el Decreto 69/2008 obliga a mostrar en la publicidad del centro; y una web es publicidad. A ese requisito andaluz se le suma el marco estatal, que traza una línea nítida: no se pueden prometer resultados, no se puede usar a pacientes como testimonio-reclamo y solo puede anunciarse lo que el centro tenga autorizado.
En un mercado tan poblado como el de la costa malagueña, donde además circula publicidad agresiva y de vez en cuando asoma el intrusismo, quien busca se ha vuelto desconfiado por defecto: da por hecho que le van a vender de más. Ganar esa desconfianza no va de rebajar el precio ni de subir el volumen del anuncio, va de enseñar lo que otros esconden: el equipo médico con su nombre y su colegiación, cada tratamiento con sus límites por delante, el código del centro a la vista y una valoración que se reserva en dos toques. Y hay un matiz muy de aquí: buena parte de ese público es internacional o está de paso, se guía por recomendaciones y reseñas, y aterriza en la web desde el móvil y con prisa. Una página lenta, atiborrada de fotos que tardan en abrir, o que no se entiende de un vistazo, pierde a esa persona antes de que llegue a leer nada. La web honesta no es la más bonita; es la que convierte a alguien que llegó receloso en alguien que pide cita.
Referencia sanitaria de la ciudad: Hospital Universitario Regional de Málaga.
La primera reunión, en tu negocio o por videollamada; el resto del proyecto lo llevamos por videollamada, correo y WhatsApp, con trato directo con quien hace tu web.
Sin compromiso, te mostramos dónde pierde citas hoy tu web y cómo se vería resuelta para un paciente de Málaga. La tienes en 48 horas.
Tu web es publicidad sanitaria y recoge datos de salud. Esto es lo que debe llevar si tu clínica de estética está en Málaga, con la fuente de cada punto.
No es asesoramiento jurídico: es nuestra lista de comprobación, con enlace a cada norma para que la contrastes con tu asesoría o tu colegio.
Prohibidos del todo, no; usarlos como cebo para captar, sí. La publicidad sanitaria no permite exhibir resultados de pacientes ni sus testimonios para empujar a contratar un tratamiento médico. Lo que sí construye confianza y además cumple es documentar el procedimiento —en qué consiste, qué esperar y qué no—, presentar al equipo y apoyarte en las credenciales. Si tienes un caso puntual que te genera dudas, lo revisamos con tu Colegio de Médicos antes de que nada llegue a publicarse.
Obligatorio no es, pero esconderlos del todo juega en tu contra: en una zona donde abundan las ofertas y los «precios desde» que luego no lo son, dar una horquilla clara de tus tratamientos principales te separa de quien marea con la tarifa. Lo planteamos como prefieras, con las condiciones y la letra pequeña siempre a la vista para que nadie se sienta engañado.
Separadas, porque la ley las trata distinto. La parte de medicina estética se presenta como acto médico: con el profesional, su titulación y su número de colegiado; la estética no sanitaria se ordena en su propio apartado. Todo puede vivir en la misma web, pero con las dos áreas nítidamente diferenciadas: es lo más honesto para quien te lee y lo más tranquilo frente a la normativa.
Sí, y es donde más se nota. Dejamos la primera valoración reservable desde el móvil, con la agenda real de la clínica y confirmación al instante; puede sincronizarse con el calendario que ya uséis o funcionar por su lado. Es justo el escalón donde se cae mucha gente cuando la obligas a telefonear dentro del horario de apertura.
En Europa, y solo en Europa. Un tratamiento con finalidad sanitaria genera información de salud, que la ley considera de categoría especial y protege más que cualquier otro dato. Por eso levantamos la web sobre infraestructura europea, con los formularios cifrados y la base de datos alojada en la Unión Europea, y dejamos por escrito el registro de tratamiento y la base legal. Es responsabilidad de tu clínica, y la tratamos con ese peso.
No, y no se nota para mal. Binoma opera desde Getafe con clínicas repartidas por todo el país. Nos conocemos en tu clínica o en una videollamada, según te venga, y el proyecto avanza por correo, mensajería y videollamadas, hablando siempre con quien está construyendo tu web, sin cadenas de por medio. Lo innegociable es que valides tú cada entrega antes de dar el siguiente paso.
La medimos, te decimos exactamente qué encontramos y te la mandamos por correo. Gratis, en 48 horas. No hay letra pequeña y no te vamos a perseguir.
Te la preparo y te la mando por correo en menos de 48 horas. Si algo no cuadra, te escribo antes.