Tienes web, pero el teléfono no suena. Tranquilo, no es mala suerte: casi siempre es uno de estos siete fallos. Y todos tienen arreglo.
Tienes web, pero el teléfono no suena y el buzón de contacto está en silencio. Es de las frases que más oigo, y casi nunca es cuestión de mala suerte ni de que te falten visitas. Suele ser un fallo muy concreto, de esta lista de siete, que frena a la persona justo antes de dar el paso. La buena noticia: todos tienen arreglo, y rara vez hace falta rehacer la web entera. A veces, con tocar uno, cambia el mes.
de las visitas se pierden si una web tarda más de tres segundos en cargar en el móvil, según datos de Google. La velocidad es la puerta de entrada. Google
La mayor parte del tráfico web del mundo ya llega desde el móvil, según Statcounter. Si tu web se ve mal ahí, se ve mal para casi todos. Statcounter
personas leen reseñas online antes de decidirse por un negocio local, según BrightLocal. Sin pruebas a la vista, cuesta que te crean. BrightLocal
del texto de una página llega a leerse de media, según Nielsen Norman Group. Si tu mensaje no está claro y arriba, se lo pierden. NN/g
Si tu web pasa de tres segundos, más o menos la mitad de la gente ya se ha ido, según los datos de Google: un 53% de las visitas móviles se abandonan ahí. La velocidad es la puerta de entrada al resto, porque decide si alguien llega a ver lo demás. Se arregla con fotos que pesen lo justo, sin plantillas cargadas de complementos que no usas y midiéndolo de verdad, no a ojo. Lo llevamos dentro del diseño web y del trabajo de velocidad y SEO.
La mayor parte de tus clientes te mira desde el móvil, en el sofá o en la cola del súper, porque el móvil ya es la mayor parte del tráfico web del mundo, según Statcounter. Si ahí los textos bailan, los botones no se dejan pulsar o hay que hacer zoom para leer, da igual lo elegante que se vea en tu ordenador. La prueba honesta es abrir tu propia web en tu móvil e intentar pedir cita o comprar. Si te cuesta a ti, que conoces el negocio, imagina a un desconocido con prisa.
Alguien entra y en unos pocos segundos decide si eres lo que busca. Si no lo pilla, cierra. Y cuenta con poco margen, porque la gente no lee, escanea: de media llega a leer alrededor del 20% del texto de una página, según Nielsen Norman Group. Por eso arriba del todo tiene que haber una frase clara que diga qué haces, para quién y dónde, en el idioma de tu cliente y sin jerga. Es el mismo principio del primer segundo de un reel, trasladado a tu web.
Una prueba rápida y sin coste: enséñale tu página tres segundos a alguien que no sepa a qué te dedicas y quítasela. Si no sabe decirte qué vendes y para quién, el fallo está en la web, y se arregla casi siempre con la cabecera, no añadiendo más páginas.
Un «contáctanos» gris perdido al final de la página no cuenta. Quien ya se decidió necesita ver el botón en ese mismo momento, sin buscarlo. Pon acciones concretas y repítelas arriba y abajo: llamar, escribir por WhatsApp, pedir presupuesto, reservar cita. Que digan lo que la persona gana, no un «Enviar» a secas. Este tramo, el de contacto, lo desgranamos entero en los 3 clics que hay entre una visita y un cliente.
Sin reseñas, sin fotos reales, sin una cara detrás, sin un teléfono visible, le pides a un desconocido que se fíe a ciegas. Y ahí la gente frena. Más de 9 de cada 10 personas leen reseñas online antes de elegir un negocio local, según BrightLocal. Enséñate: opiniones de clientes reales, trabajos hechos, tu equipo, tus datos de contacto a la vista. Si te cuesta reunir reseñas, tienes una mano en nuestro kit de reseñas, y ejemplos de confianza bien construida en resultados medidos.
Frases de catálogo que suenan a folleto y no dicen nada, del tipo «ofrecemos un servicio integral y de calidad». Eso no le dice nada a nadie. Escribe como le hablarías a un cliente en tu mostrador, con sus palabras, las que usa cuando te escribe por WhatsApp o te deja una reseña. Ahí está el idioma que conecta. Cuando preparamos una web pedimos justo eso en el briefing, porque el mejor texto no se inventa, se recoge de tu propia gente.
Una web preciosa que no sale cuando alguien busca tu servicio en tu ciudad es como un local sin cartel en un callejón. Si no apareces, no te eligen, porque ni saben que existes. Aquí trabajamos dos cosas juntas: el posicionamiento en Google y tu ficha de Google, la del mapa, que para un negocio local suele traer más llamadas que la propia web. Si vives de clientes de tu zona, esto no es opcional; lo contamos aplicado a la salud en cómo conseguir pacientes.
Si los tienes casi todos, no cunda el pánico ni intentes con todo a la vez. El orden que mejor funciona va de fuera hacia dentro: primero que cargue rápido y se vea bien en el móvil, porque sin eso no llega nadie al resto. Después, que en tres segundos se entienda qué haces y que el botón de contacto esté a mano. Luego, la confianza, con reseñas y caras reales. Y en paralelo, que Google te encuentre. Cada punto que tachas hace que el siguiente rinda más, así que el esfuerzo se te acumula a favor.
Lo bueno es que todos se arreglan, y casi nunca hay que empezar de cero. Muchas veces, tocando dos o tres de estos puntos, la misma web que ya tienes empieza a traer llamadas. Si quieres, le echamos un ojo y te decimos cuáles son los tuyos, gratis y sin compromiso. Y si prefieres que lo hagamos nosotros, nuestros planes arrancan desde 1.290 €, con todo esto cubierto de serie.
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