La mayoría de webs que fallan nacen de un encargo mal definido. Si respondes bien unas cuantas preguntas antes de pedir presupuesto, te ahorras semanas de idas y venidas y partes con ventaja.
No hace falta que lo tengas todo resuelto. Con esto encima de la mesa, tu web nace bien orientada.
Qué quieres que haga la web: que te escriban, que reserven o que compren. Con un objetivo claro, convierte.
A quién le hablas y qué le preocupa. Cuanto mejor lo conozcas, mejor sabrá hablarle tu web.
Qué secciones necesitas y qué tiene que poder hacer: reservas, tienda, formularios o blog.
Qué tienes ya listo —textos, fotos, logo— y qué falta. Te decimos cómo cubrir los huecos.
Un camino claro, con hitos que apruebas tú. En todo momento sabes en qué punto estamos.
Rellenas el briefing o nos lo resumes en dos líneas. Partimos de tu realidad, nunca de una plantilla.
Te devolvemos alcance y presupuesto por escrito antes de tocar nada. Así no hay sorpresas después.
Diseñamos tu web con contenido real, la publicamos y medimos que de verdad funcione.
Cuéntanos tu negocio y te decimos por dónde empezar, sin compromiso.
Empezar mi proyecto ↗Nos dices qué quieres conseguir y te decimos por dónde empezar, sin compromiso.