Vas a hacer tu web y te asalta la primera duda de todas: ¿la monto yo en Wix, la hago en WordPress o pago una web a medida? Las tres pueden terminar en una página bonita. La diferencia está en lo que viene después: lo que puedes cambiar, lo que te cuesta cada mes, lo que pasa el día que creces y lo que ocurre si un día quieres irte. Aquí te lo contamos sin barrer para casa.
Antes de comparar, una idea que te ahorra la mitad de los errores: la mejor plataforma no existe en abstracto. Existe la que encaja con tu negocio, con lo que vas a pedirle a la web y con el tiempo que puedes dedicarle. Una tienda que factura no tiene las mismas necesidades que la web de un fisio que quiere que le llamen, y lo que a uno le sobra al otro le falta. Vamos con cada opción por lo que es, con sus ventajas y sus límites reales.
Wix es un creador de webs con el que arrastras bloques y vas montando la página desde el navegador, sin tocar código. En la misma familia están Squarespace o el propio editor de Shopify para tiendas. Pagas una cuota mensual y a cambio tienes el programa, el alojamiento y el soporte en un solo sitio.
A favor: empiezas hoy mismo, no necesitas a nadie para publicar y la cuota lo incluye casi todo. Para una web sencilla de una persona que quiere presencia y poco más, cumple.
En contra: trabajas dentro de los límites de la plataforma. Lo que Wix no deja hacer, no se hace, y cuando tu negocio pide algo a medida te encuentras con un techo. El rendimiento y el SEO parten con desventaja frente a una web bien hecha, y aquí está lo importante: la web no es tuya del todo. Vive en Wix, con su diseño y sus reglas, y mudarla a otro sitio no es un «exportar y pegar», es rehacerla. Dejas de pagar y, en la práctica, dejas de tener web.
Wix tiene sentido si eres tú solo, quieres algo rápido y barato para arrancar y asumes que es un punto de partida, no la casa definitiva.
WordPress es el gestor de contenidos con el que está hecha buena parte de internet. No es una sola cosa: es una base sobre la que montas la web con una plantilla y una serie de plugins (pequeños programas que añaden funciones). Lo instalas en tu propio alojamiento, así que la web es tuya y la puedes llevar donde quieras.
A favor: muchísima flexibilidad, casi cualquier función existe ya como plugin, es relativamente económico de montar y no te ata a ninguna empresa. Para un blog, una web de servicios o una tienda con WooCommerce, es una opción sólida y muy extendida.
En contra: esa misma libertad es su cara B. WordPress hay que mantenerlo: el gestor, la plantilla y los plugins se actualizan constantemente, y una web desatendida se vuelve lenta e insegura. Si acumulas plugins sin criterio, la web se hincha y empieza a fallar. No es «ponla y olvídate»; necesita cuidado (te lo contamos en qué es el mantenimiento web). Bien llevado es estupendo; abandonado, es un disgusto esperando a pasar.
WordPress encaja cuando quieres una web completa, con blog o tienda, que sea de verdad tuya, y cuentas con alguien (tú o quien te la lleve) que la mantenga al día.
Una web a medida se construye para tu caso concreto, sin la carga de un sistema genérico que trae mil cosas que no usas. Puede partir de WordPress muy afinado o programarse desde cero. La diferencia no es la herramienta, es el enfoque: cada pieza está puesta porque tu negocio la necesita, no porque venía en la plantilla.
A favor: rapidez y rendimiento de otra liga, un diseño que es solo tuyo y no una plantilla que has visto en otras diez webs, y la web hace exactamente lo que tu negocio pide, ni más ni menos. Es la base sobre la que de verdad se puede crecer.
En contra: cuesta más y tarda más en estar lista, porque hay trabajo de diseño y de desarrollo detrás. No tiene sentido para un proyecto que aún está probando si va a existir o para quien solo necesita una tarjeta de presentación en internet.
La web a medida tiene sentido cuando la web es una herramienta de trabajo que te trae clientes, cuando tu imagen importa de verdad y cuando piensas en los próximos años, no en salir del paso. Si quieres ver cómo lo planteamos, está en diseño web.
Comparar solo el precio de salida engaña, porque cada opción reparte el gasto de forma distinta. Wix es poco al mes pero para siempre, y lo que pagas es el alquiler de una web que no es tuya. WordPress es más barato de montar, pero súmale el alojamiento y el mantenimiento. Una web a medida es una inversión mayor de entrada que luego te sale a cuenta si de verdad trabaja para ti.
Para que te hagas una idea con números reales, en nuestros planes una web de lanzamiento arranca desde 1.290 € y una tienda online desde 3.950 €; el mantenimiento mensual va desde 149 €/mes. Lo tienes todo desglosado ahí, sin sorpresas. La pregunta útil no es «cuál es más barato», sino «cuánto me cuesta en tres años y qué me devuelve en ese tiempo».
Y un consejo por encima de todo: elige pensando en dónde quieres estar dentro de dos años, no en el apuro de esta semana. Cambiar de plataforma a medio camino es lo que de verdad sale caro. Si quieres, te decimos sin compromiso qué encaja con tu caso.
Y si te queda otra, escríbenos: respondemos en menos de 24 h.
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