Es una de las preguntas que más nos hacen, y la respuesta corta es: depende de cómo cobras. Vamos a verlo fácil.
Es una de las preguntas que más nos hacen, y la respuesta corta es sencilla: depende de cómo cobras. Si el cliente te paga después de hablar contigo, te vale una web. Si quieres que pague en el momento, sin que medie una conversación, necesitas tienda. Todo lo demás son matices. Vamos a verlos con calma para que no pagues por funciones que luego no vas a tocar.
Ejemplo típico: una consultora, un fisioterapeuta, un despacho de abogados o un restaurante que quiere reservas. Aquí la web trabaja para que suene el teléfono, y su éxito se mide en llamadas y formularios, no en carritos. Si es tu caso, mira cómo enfocamos el diseño web hacia esa llamada.
Ejemplo típico: una marca de ropa, una tienda de barrio que da el salto a internet o un obrador que quiere vender fuera de su calle. La tienda añade catálogo, carrito, pasarela de pago, envíos e impuestos. Es más potente, pero también hay más que mantener: fichas, fotos, existencias y devoluciones.
El comercio electrónico en España no para de crecer, y eso empuja a muchos negocios a plantearse el salto. Dos datos medidos para poner los pies en el suelo:
movió el comercio electrónico en España en 2024, un 13,1% más que el año anterior. Si vendes producto, cada año hay más mercado online. Fuente: CNMC
de las empresas de 10 o más empleados ya tiene web. Tener presencia es lo normal; la tienda es el paso siguiente solo para quien vende producto. Fuente: INE
una tienda hoy cobra con tarjeta, Bizum y Apple o Google Pay. Comparamos las opciones y sus comisiones en nuestra guía. Ver pasarelas
No tienes por qué elegir hoy y para siempre. Puedes empezar con una web sólida y bien hecha, y añadirle la tienda más adelante, cuando el negocio lo pida. No hace falta gastar de golpe en algo que quizá aún no vas a exprimir. Lo importante es que la base esté bien construida desde el principio, para poder crecer sin rehacerlo todo. Rehacer una web entera para «meterle una tienda» casi siempre sale más caro que haberla dejado preparada.
Para una web de servicios trabajamos sobre una base ligera y fácil de mantener, pensada para cargar rápido y posicionar. Para una tienda, la herramienta depende del tamaño: desde WooCommerce sobre WordPress hasta Shopify cuando hace falta más músculo de catálogo y logística. En binoma somos Shopify Partner, así que te decimos con honestidad qué te conviene según lo que vendes, no según lo que a nosotros nos resulte más cómodo de montar. La forma de cobrar es una decisión aparte, y la desmenuzamos en Stripe, Bizum, Redsys o PayPal.
Respóndete a estas preguntas y tendrás la decisión casi hecha:
Si después de esto sigues con dudas, es buena señal: significa que hay que mirar tu caso y no aplicar una receta de manual. Puedes ver los resultados medidos de proyectos de uno y otro tipo, revisar qué incluye cada plan y comparar precios de partida en cuánto cuesta una web para una pyme.
Cuéntanos cómo vendes y te decimos qué necesitas de verdad, sin que pagues de más.
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