No es uno de esos PDF automáticos que te llegan al correo. Soy yo mirando tu web y diciéndote, en concreto, qué la está frenando. Cada semana hago unas pocas. Aquí te cuento qué incluye y cómo pedir la tuya.
Cada vez que escribo «te reviso la web gratis», alguien me responde: «ya, ¿y el truco dónde está?». Es justo. Estamos acostumbrados a que lo gratis venga con letra pequeña. Así que te lo cuento sin letra pequeña: no hay truco, hay un motivo, y te lo explico más abajo.
Pero primero, qué es exactamente. Cada semana reviso gratis unas pocas webs de pymes de Getafe y Madrid, una por negocio. No cien: pocas, porque las hago yo y las hago bien. Y «bien» significa que te miro de verdad, sin limitarme a pasar un test y reenviarte el resultado.
Me centro en cuatro cosas: si tu web va rápida, si sales en Google, si funciona en el móvil y si tus textos convencen. No las elijo al azar, son las que deciden si una visita se convierte en cliente o se va. Estos son los números que hay detrás de cada una:
de visitantes por cada segundo de más que tarda en cargar tu web, según midió la BBC en su propio sitio. Fuente: web.dev
del tráfico web en España entra por el móvil, más que desde el ordenador. Si ahí falla, falla lo importante. Fuente: Statcounter
tarda alguien en formarse una opinión de tu web, y esa primera impresión rara vez cambia. Fuente: Nielsen Norman Group
Miro cuánto tarda en cargar y, sobre todo, cuánta gente pierdes por el camino. La paciencia en internet dura poco: cada segundo de espera se lleva un pedazo de tus visitas, y quien se va casi nunca vuelve. Lo peor es que la mayoría de los dueños no lo ve, porque su propia web va rápida en su móvil de siempre, con la caché cargada. Yo la miro como la ve un desconocido que entra por primera vez con una conexión normal. Si quieres entender por qué ese arranque pesa tanto, lo cuento en el primer segundo.
Compruebo si, cuando alguien busca lo que haces en tu zona, apareces o te come la competencia. No basta con «tener web»: hay que estar donde la gente busca. Reviso lo básico que hace que Google te entienda y te muestre, y te digo si estás dejando pasar clientes que ya te estaban buscando. Es la base del posicionamiento SEO, y suele ser donde hay más margen de mejora rápida.
Más de la mitad de las visitas en España llegan desde el teléfono, así que abro tu web en un móvil y compruebo lo evidente: si los textos se leen sin hacer zoom, si los botones se pulsan con el dedo sin fallar, si el número de teléfono llama con un toque. Muchas webs que se ven correctas en el ordenador se rompen en el móvil, y ahí es justo donde está tu cliente. Un fallo en esa pantalla es un cliente perdido en silencio.
Leo lo que dice tu web con ojos de cliente. La gente decide en segundos si le hablas a ella o solo hablas de ti. Miro si la portada deja claro qué haces, para quién y qué tiene que hacer quien llega, o si se pierde en frases de relleno. Un buen texto no es el más bonito, es el que convierte una visita en un mensaje. Si te interesa este punto, te gustará los 3 clics.
Todo eso te llega como un informe real, revisado por una persona, en lugar de un volcado de métricas que no sabes interpretar. Te lo digo en cristiano: esto te frena, esto lo arreglaría así, esto ya lo tienes bien. Para que, hagas lo que hagas después, sepas por dónde van los tiros.
Seguramente ya has recibido alguno de esos PDF que se generan solos: una nota sobre cien, unos semáforos en rojo y una lista de tecnicismos que no dicen qué hacer con ellos. Están bien para tener una pista, pero se quedan a medias, porque una máquina mide, no entiende tu negocio. Te puede marcar en rojo algo que a ti no te afecta y pasar por alto justo lo que te está costando clientes. Yo uso esas mismas herramientas, pero luego me siento a mirar tu web con cabeza: quién es tu cliente, qué busca cuando entra y dónde se está atascando. La diferencia es la misma que hay entre un análisis de sangre y el médico que te lo explica. El papel con números lo tiene cualquiera; lo que te sirve es que alguien te diga qué significa y por dónde empezarías tú.
No lo hay, pero sí hay un motivo, y prefiero ser honesto. Hago esto porque es la mejor forma que conozco de enseñar cómo trabajo. Si te ayudo de verdad y ves que sé de lo que hablo, quizá un día quieras que te eche una mano con algo más. Y si no, te quedas con un diagnóstico útil y tan amigos.
No te voy a perseguir a llamadas ni a meterte en un embudo de correos. Te reviso la web, te digo lo que veo, y ya, aunque luego no trabajemos juntos. Lo digo en serio: buena parte de la gente a la que he revisado la web no me ha contratado nunca, y me parece perfecto.
Para que te hagas una idea, estos son los hallazgos que más se repiten. Webs que tardan una eternidad en cargar porque arrastran fotos enormes sin comprimir. Portadas preciosas que, sin embargo, no dicen en tres segundos a qué se dedica el negocio. Botones de contacto escondidos al final del todo, cuando deberían verse desde el primer momento. Textos escritos para lucirse en lugar de para el cliente. Y negocios que no aparecen en Google en su propia ciudad porque nadie tocó lo básico. Rara vez está todo mal: casi siempre son dos o tres cosas concretas las que frenan al resto. Justo esas son las que te señalo, en orden, para que sepas por dónde empezar sin volverte loco.
Es fácil. Solo necesito el enlace de tu web; y si todavía no tienes, dime tu sector y tu ciudad y te oriento igual. Me lo pasas y, en cuanto tenga hueco esta semana, te mando el informe. Sin formularios de veinte campos ni «rellena para acceder», sin agendar una llamada de ventas disfrazada. Un mensaje y listo, como debería ser todo.
Si antes quieres ver cómo trabajamos, echa un vistazo a lo que hacemos en servicios, a cómo planteamos una web pensada para vender y a los resultados medidos de proyectos que ya funcionan. Pero para la revisión no hace falta nada de eso: tú mándame el enlace y yo te digo lo que veo.
Déjame el enlace de tu web (o tu sector y tu ciudad si aún no la tienes) y te mando el informe en cuanto tenga hueco. Sin coste y sin compromiso.
Pídeme la radiografía ↗Nos dices qué quieres conseguir y te decimos por dónde empezar, sin compromiso.