Cada vez más clientes preguntan a la IA antes que a Google. Si cuando alguien pide «el mejor de tu zona» la IA no te nombra, no existes para ese cliente. Te cuento cómo se arregla.
El otro día hice una prueba tonta y se me quedó mala cara. Abrí ChatGPT y escribí «mejores agencias de marketing en Getafe». Salieron tres. Ninguna era la mía. Y oye, no es ego: es que ese cliente que preguntó ya tiene tres nombres antes de llegar a mí.
Llevo diez años en esto y he visto cambiar la forma en que la gente busca varias veces. Primero eran las páginas amarillas. Luego Google. Luego el «me lo recomendó alguien» de toda la vida. Y ahora hay una capa nueva encima: mucha gente le pregunta directamente a la IA. No quiere diez enlaces azules; quiere que le digan a quién llamar.
«¿Quién me arregla esto cerca?», «¿qué gestoría me recomiendas para autónomos?», «dame tres opciones buenas y baratas». Eso ya no se escribe siempre en Google: se le dice a ChatGPT como quien le pregunta a un amigo que sabe. Y aquí viene lo incómodo: si la IA no te menciona, para ese cliente no existes. Da igual lo bueno que seas.
La buena noticia es que esto se trabaja. Y sin trucos raros ni pagar a nadie. Te lo cuento como se lo conté a un cliente la semana pasada, que tiene un taller y estaba convencido de que esto «era para empresas grandes». No lo es.
Cuando digo esto en una reunión, siempre hay alguien que piensa que exagero. Que la IA es para gente joven y de ciudad. Los números dicen otra cosa, y son de las propias empresas:
de personas usan ChatGPT cada semana, según anunció OpenAI en octubre de 2025. El doble que en febrero de ese mismo año. Fuente: TechCrunch
de usuarios al mes ven ya respuestas con IA dentro del propio Google (los AI Overviews), disponibles en más de 200 países. Fuente: TechCrunch
usan además el modo conversacional de Google (AI Mode) en EE. UU. e India, su primer gran mercado. Fuente: TechCrunch
No hace falta creerme a mí. Tu cliente ya está preguntando a una máquina que le dé nombres. La pregunta no es si eso pasa, sino si tu nombre está entre los que salen.
Aquí toca honestidad. Nadie fuera de OpenAI o de Google conoce por dentro cómo eligen a quién nombrar, y quien te venda «el truco definitivo para salir en ChatGPT» te está vendiendo humo. Lo que sí sabemos es de dónde beben estos modelos: de lo que hay publicado y bien ordenado en la web, y de lo que otros dicen de ti. Después de cacharrear mucho y de ver qué negocios salen y cuáles no, el patrón se repite en tres señales:
La primera es la que más sorprende a la gente, así que me paro en ella.
La mayoría piensa que para «salir en la IA» hay que publicar mucho. Mentira. La IA no premia al que más escribe; premia al que mejor se deja entender. Si tu cliente pregunta «¿cuánto tarda una reforma de baño?» y en tu web no hay ni una línea que responda eso con sus palabras, la IA no tiene de dónde sacarte.
Piensa en esa duda que tus clientes te preguntan siempre por WhatsApp o en persona. El precio orientativo, los plazos, «¿hacéis tal cosa?», la zona a la que llegáis. Casi nadie la pone en su web. Ponla tú, con su respuesta clara y honesta. Es oro para Google y para la IA (buscan justo eso) y de paso le quitas la duda al cliente antes de que se vaya a mirar a otro.
Al SEO de toda la vida (aparecer en Google) se le ha sumado un primo nuevo, el GEO: optimización para motores generativos, que es la forma fina de decir «que la IA te nombre cuando alguien pregunta por tu sector». No es magia negra ni un servicio aparte carísimo. En el fondo es lo mismo de siempre hecho bien: una web clara, datos coherentes y respuestas reales. Quien ya tiene un buen posicionamiento en buscadores parte con medio camino andado.
Aquí cometemos un error muy de gremio: escribimos como si nos fuera a leer otro del sector. «Soluciones integrales de comunicación 360º». ¿Qué es eso? Ni tu cliente lo sabe ni la IA tampoco. Y lo que no se entiende no se recomienda.
La regla que le doy a todo el mundo es de andar por casa, pero funciona:
Un truco que uso para encontrar esas palabras: leo cómo me escriben los clientes en WhatsApp o en las reseñas. Esas son las palabras que usa la gente de verdad. Si ellos dicen «página web barata» y tú escribes «soluciones de presencia digital», os estáis hablando en idiomas distintos. El que conecta, vende; el que suena a manual, aburre, y no lo recomienda ni la IA ni nadie.
Antes de gastar un euro o una hora en nada, haz esto. Es gratis y te va a doler un poco, pero es la mejor foto de por dónde andas. Abre ChatGPT (o Gemini) y escribe: «mejores [tu sector] en [tu ciudad]». Y mira qué pasa:
Lo que responde la IA es, cada vez más, lo primero que ve tu cliente. Ya no la quinta página de Google, sino la primera frase de un chat. Conviene estar ahí. Si quieres, hago esa prueba por ti y te digo qué sale: es parte de la radiografía gratuita con la que empezamos con cualquier negocio.
Te lo digo porque ahora todo el mundo quiere «meter IA» en su negocio, y a veces el orden está al revés. La IA multiplica lo que ya tienes. Si tu mensaje es flojo, lo va a repetir flojo y más rápido. Si no tienes claro qué vendes, a quién y por qué te eligen a ti, ninguna herramienta te lo va a resolver. De hecho, todos tus competidores tienen acceso a la misma IA que tú; lo que marca la diferencia lo cuento en este otro artículo.
Así que arregla la base primero (el mensaje, las dudas respondidas, los datos ordenados) y luego usa la IA para llegar más lejos, por ejemplo con una automatización que responda al instante a quien te escribe. Es como pedirle a un coche que corra sin ruedas: por mucha potencia que le pongas, si la base falla, la velocidad no ayuda.
Esto no es una moda que vaya a pasar el mes que viene. Es la nueva puerta de entrada de tus clientes. Y, como casi todo en este negocio, gana quien empieza antes y quien se deja entender mejor.
Haz la prueba y dime qué salió. Si quieres, miro tu caso y te digo por dónde empezaría para que la IA y Google te nombren a ti.
Cuéntanos tu proyecto ↗Nos dices qué quieres conseguir y te decimos por dónde empezar, sin compromiso.