Laboratorio

Cómo elegir agencia o diseñador web (sin arrepentirte)

Contratar una web es una de esas decisiones que, si te equivocas, pagas dos veces: primero la web que no sirve y luego la que tienes que rehacer. Y lo difícil es que, cuando no eres del gremio, cuesta saber qué preguntar, qué es normal pagar y de quién fiarte. Esta guía es el listado de preguntas y señales que usaríamos nosotros si tuviéramos que contratar a otro, contado de empresario a empresario.

Dudas

Preguntas honestas.

Y si te queda otra, escríbenos: respondemos en menos de 24 h.

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¿Qué le pregunto a un diseñador web antes de contratarlo?
Lo esencial, siempre por escrito: si la web y el dominio serán tuyos, qué pasa cuando la entreguen (si podrás editarla y si hay mantenimiento), quién escribe los textos, si estará pensada para Google y el móvil, qué incluye el precio y qué son extras, y si puedes ver trabajos reales. Cómo respondemos nosotros está en diseño web.
¿Mejor una agencia o un freelance?
Depende de lo que te juegues y de tu presupuesto. Un freelance suele ser más barato y cercano, pero depende de una sola persona. Una agencia o estudio tiene más manos y aguanta proyectos mayores, a cambio de un precio más alto. Un estudio pequeño busca el punto medio: trato directo y varias manos detrás.
¿Cuál es la diferencia entre un diseñador web y un programador?
El diseñador web se ocupa de cómo se ve y se usa la web: aspecto, orden de la información y que invite a contactar. El programador construye funciones a medida más complejas, como una tienda con mucha lógica o una zona privada. Muchos proyectos de pyme los resuelve bien un buen diseñador; otros necesitan las dos manos.
¿Es normal que la web no sea mía?
No, y es una de las señales de alarma más importantes. El dominio y el alojamiento deben estar a tu nombre, no al de quien te la hace. Si quedan a su nombre «por comodidad», puedes acabar sin poder cambiar de proveedor ni llevarte tu propia web. Pídelo por escrito antes de firmar.
¿Por qué unos piden tan poco y otros tanto por una web?
Porque «una web» puede ser desde una página sencilla hasta una tienda enorme, y porque no todas incluyen lo mismo. El precio depende del número de páginas, de quién hace textos y fotos, de las funciones y del acabado. No mires solo el número: mira qué te llevas por él. Puedes comparar nuestros precios de partida en planes.

Antes de contratar a nadie, parte de un diagnóstico.

Pide una radiografía gratis y sin registro: revisamos tu web actual (o lo que necesitas si aún no tienes) y te decimos qué deberías pedir y qué evitar. Así eliges con datos, no a ciegas.

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