Tu web, tus datos y tu marca en internet los controlas tú… o los controla tu agencia. Estas son las ocho llaves que deberían estar siempre en tu llavero.
De la identidad al histórico de datos: esto es lo que conviene tener a tu nombre, y qué exigir en cada caso.
El nombre de tu marca en internet. Según la ICANN, el titular registrado es el único dueño legal: debe ser tu empresa.
La casa donde vive tu web. Ten acceso a la cuenta o, como mínimo, copias de seguridad externas y propias.
Un perfil de «editor» sube un post; el de administrador te da libertad real para cambiar de proveedor o de rumbo.
Quien controla el correo de administrador controla el «recuperar contraseña» de todo. La factura de Workspace o Microsoft 365, a tu nombre.
Constructores, plugins y temas de pago: conoce bajo qué licencia operan para que sigan actualizándose si cambias de equipo.
Por el RGPD, el responsable de los datos eres tú; la agencia solo los trata. Ese histórico es tu memoria comercial.
Google es claro: el dueño del negocio debe ser el propietario principal. La agencia entra como administradora invitada.
Tu píxel y tu cuenta de publicidad —lo que aprende quién te compra— deben vivir en tu propio Business Manager.
Cuenta cuántas puedes marcar con un sí. Tu nota va de 0 a 8:
8 de 8: enhorabuena, tu negocio digital es tuyo de verdad. Entre 5 y 7: te falta alguna llave importante. Menos de 5: hoy alguien tiene más control de tu negocio que tú. La buena noticia: casi todo se puede recuperar.
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